Columna original publicada en Diario Concepción: Acceder a la nota aquí
El debate sobre el futuro del trabajo suele estancarse en una pregunta superficial: ¿Oficina sí u oficina no? Sin embargo, para Joana Carravilla, Partner y Managing Director de Elife y Buzzmonitor para Iberia y LATAM, la respuesta no está en el espacio físico, sino en la calidad del liderazgo.
A través de su reciente columna en Diario Concepción, Carravilla explora cómo el verdadero tema no es el lugar donde se trabaja, sino el modelo de liderazgo que sostiene a las organizaciones en un mundo cada vez más mediado por la Inteligencia Artificial.
La madurez organizacional: Más allá de la tecnología
El trabajo remoto no fue una elección ideológica, sino una necesidad que terminó funcionando como una prueba inesperada de la madurez de las instituciones. Para Carravilla, las razones tecnológicas están resueltas hace tiempo; el desafío es humano.
“El trabajo a distancia expuso algo más incómodo: la diferencia entre liderar con base en la confianza y liderar con base en el control”.
En este nuevo paradigma, las organizaciones que prosperan son aquellas que entienden que la confianza no es un concepto abstracto. “Significa dar autonomía, delegar decisiones y aceptar que responsabilidad y libertad caminan juntas”.
¿Cultura corporativa o necesidad de control?
Joana lanza una crítica directa a las organizaciones que exigen el retorno absoluto a la presencialidad bajo la bandera de “proteger la cultura”. Según su análisis, este llamado suele ocultar una resistencia a soltar viejos esquemas de poder.
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Impacto vs. Presencia: Las empresas maduras ya operan bajo un modelo donde el foco está en el impacto generado y no en la presencia física.
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Liderazgo Defensivo: Es aquel que utiliza la tecnología para vigilar y reforzar modelos de control que ya estaban agotados.
“En muchos casos, el llamado al regreso a la oficina no nace de una preocupación genuina por la cultura o la colaboración, sino de la necesidad de preservar mecanismos de control”.
IA y “Superagency”: El futuro es del talento empoderado
Uno de los puntos más innovadores de su análisis es la relación entre el liderazgo y la Inteligencia Artificial. Carravilla introduce el concepto de “superagency”, donde la IA crea más valor cuando amplifica la capacidad humana, en lugar de sustituirla.
Sin embargo, esta potencia solo se libera en contextos donde las personas tienen espacio para decidir e interpretar. Como bien señala la experta:
“La IA no corrige problemas de liderazgo; solo los hace más visibles”.
Conclusión: Un liderazgo estratégico para un mundo con IA
Para las organizaciones que confían en sus equipos, el lugar de trabajo es secundario. El futuro del trabajo depende de una pregunta simple pero exigente: ¿Hasta qué punto confiamos en las personas para pensar, decidir y crear valor?
Aquellas empresas que elijan el liderazgo maduro usarán la IA para crecer y decidir mejor, mientras que las que insistan en la vigilancia se quedarán atrás. Como afirma Carravilla: “Delegar no es perder autoridad: es multiplicar la capacidad”.
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